Camellia sinensis

El té es una bebida ancestral con unas raíces profundas y ampliamente extendidas en la cultura oriental. Los orígenes históricos del té se sitúan en las lejanas tierras de oriente. Se ha venido utilizando tanto en oriente como en occidente como remedio medicinal, curativo y depurativo por sus múltiples propiedades beneficiosas para el organismo, como infusión vigorizante y energizante, y siempre ha estado asociado a momentos espirituales de reflexión, de meditación y de encuentro con uno mismo. En numerosas culturas, la preparación y el consumo de té se ha convertido en un ritual cargado de magia y encanto.

 

La Camellia sinensis o planta del té, es un arbusto o árbol pequeño de unos 2 metros de altura, que crece preferiblemente en tierras ácidas como las gallegas. Al tratarse de una planta perenne, podremos asegurarnos un rincón frondoso y colorido en nuestro jardín a lo largo de todo el año. Sus finas flores blancas o de color crema confieren a esta variedad de camelia una elegancia y delicadeza extraordinarias que podremos disfrutar entre los meses de noviembre y febrero. Además de las grandes opciones ornamentales de este arbusto, mediante la recolección y el procesado de sus hojas podremos obtener en nuestra propia casa diferentes tipos de té.

Cuidados y recolección

Natural de climas calurosos y húmedos con lluvias regulares a lo largo del año, nuestra Camellia sinensis necesitará una exposición solar media y un riego medio-alto evitando siempre el encharcamiento en las raíces, para lo que se aconsejan los sustratos sueltos y poco compactados. En caso de encontrarnos en un clima muy seco, adaptaremos la exposición solar, situando nuestra planta en una zona de penumbra para prolongar la humedad.

También podemos aplicar prácticas procedentes de la xerojardinería como realizar un acolchado en el pie de nuestra planta con material orgánico, por ejemplo césped recién cortado, para evitar la evaporación del agua tras el regado. Esta camelia no tolera temperaturas extremas, por lo que no debe bajar de los -10ºC en ninguna época del año. Se trata de un arbusto con preferencia por tierras ácidas, por lo que si es necesario, corregiremos nuestra tierra de cultivo con un sustrato que tenga alto contenido en materia orgánica.

Las podas se harán entre los meses de febrero y marzo, previas a la recolección de las hojas, dándole a la planta una buena forma y ramificación. Aunque podemos comenzar a recolectar té desde que nos llevamos nuestra planta a casa, con …. Años de edad aproximadamente, a partir de los 4 – 5 años la calidad del té será suprema. Podremos recolectar las hojas desde abril o mayo cada aproximadamente 15 – 20 días, ayudando a sanear la planta además de obtener la materia prima con la que elaborar un té totalmente natural y orgánico, sin elementos químicos que puedan acarrear componentes perjudiciales para el organismo.

Para preparar té se utilizan únicamente las hojas nuevas, por lo que debemos cortar las dos o tres hojas nuevas que salen junto con el brote apical. Una vez recolectadas las hojas, debemos “fijar el verde” secando las hojas en el horno 5 minutos a 140ºC con aireación. Una vez hecho esto, enrollamos entre las dos manos haciendo círculos para retirar el líquido que las recubre y que da amargor.

Tras la fijación del verde y el enrollado, dejaremos secar al aire a lo largo de un día y finalmente daremos un golpe fuerte de calor a 90ºC durante 10 minutos, o bien continuaremos con el proceso de fermentación: en un horno con control de humedad mantendremos las hojas enrolladas a 90/95 de humedad y 24º de temperatura entre 1 y 4 horas para un fermentado parcial, entre 4 y 8 para el fermentado completo.

Tipos de té

La recolección y procesado exclusivamente de los brotes apicales que nacen en primavera, verdes y tiernos nos servirán para la elaboración del  té blanco:  un té suave con poco contenido en cafeína, con un sabor ligero y muy rico en vitaminas y polifenoles.

Si utilizamos las hojas tiernas en lugar de los brotes, tras los procesos de fijación, enrollado y secado natural, obtendremos el  té verde:  un té especial con un sabor peculiar, fresco y amargo a la vez, ideal para los amantes del té, la esencia de la planta se siente con cada sorbo. Contiene poca cafeína pero muchas vitaminas y antioxidantes, aunque en menor proporción que el té blanco.

Para la obtención de  té oolong , debemos oxidar parcialmente las hojas de té tras su cosecha de la planta. Para ello, las extenderemos sobre una bandeja entre 1 y 4 horas, a una temperatura de 24ºC y una humedad controlada del 90-95% hasta que adquieran un tono marrón o parduzco, lo que nos indicará que la oxidación de los polifenoles se ha producido.

Este proceso dará lugar a un té de aroma sutil y sabor agradable. El contenido en cafeína del té oolong es intermedio, situándose entre el té verde y el té negro.

Si continuamos durante más horas con el proceso de oxidación de las hojas, unas 6 o 10 horas a 24ºC con el 90-95% de humedad, hasta que adquieran una coloración más oscura e incluso negruzca, obtendremos el  té negro . Es por tanto el resultado de una oxidación total de los polifenoles, por lo que obtendremos un té robusto, con carácter, de sabor intenso y alto contenido en cafeína.

Para conseguir el  té rojo , se fermenta el té tras su oxidación total en barricas de madera a través de la acción de microorganismos bacterianos. Se trata de un té fuerte, potente y con notas ligeramente amargas, con alto contenido en cafeína.

Estos tés pueden consumirse puros o en forma de mezcla, añadiendo aroma a nuestra infusión mediante la introducción de aceites esenciales, flores (jazmín, pétalos de rosa, lavanda, etc.) o incluso frutos (frutos rojos, cáscaras de cítricos, etc.) para conseguir disfrutar de nuevas sensaciones y experiencias.

Beneficios

Té blanco

  • El té blanco es el té con mayor cantidad de antioxidantes, por lo que son muy eficientes a la hora de retrasar el envejecimiento celular y es conocido como el té anti edad.
  • Ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre.
  • Poder antiinflamatorio.

Té verde

  • Destaca sobre todo por sus propiedades diuréticas y termogénicas, especialmente indicadas para problemas de retención de líquidos y para la eliminación de grasa.
  • Puede ayudar a reducir enfermedades cardiovasculares.
  • Ayuda a mejorar la salud dental.

Té oolong

  • Refuerza el sistema inmunitario.
  • Ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.
  • Ayuda en el proceso digestivo.

Té negro

  • Té energizante y estimulante, que contribuye a mejorar el estado anímico.
  • Beneficioso para la piel y el cabello, al aportar una hidratación extra.
  • Alto poder diurético, recomendado en dietas para la pérdida de peso.

Té rojo

  • Desintoxicante y depurante.
  • Efecto anti-alérgico, anti-espasmódico y anti-bacteriano.
  • Ayuda a la digestión y facilita la eliminación de grasas.